Nuestros queridos coches

La adquisición de un coche, en la mayoría de los casos significa uno de los gastos más importantes aparte de los gastos que hay que afrontar en el momento de comprar una vivienda. Sin embargo, los coches hoy en día ya no son un lujo reservado para unos pocos sino un objeto de uso corriente. Pero el uso de los coches suele ser tan diversificado que hasta es sinónimo para muchas cosas, empezando por el mero medio de transporte, herramienta de trabajo, aparato de deporte hasta artículo de lujo.
Al visitar una feria importante de automóviles y al casi recibir un impacto de colores, brillos y luces, nadie suele gastar ni un solo momento para hacer memoria parando en como todo empezó. Y en realidad no era el momento en él que Carl Benz en el año 1886 registró enérgicamente como patente su “coche con motor”, ni tampoco con las creaciones geniales anteriores de coches que funcionaron mediante vapor, y esto ya alrededor de los años 1700, ni tampoco con el dibujo de Leonardo da Vinci, que en el año 1490 dibujó una especie de carro de combate automotriz. Hay que regresar aun mucho más en el tiempo, hasta el año 4000 a. C. cuando a la vez en varias culturas se inventó la rueda, aunque el origen o sea la procedencia del carro en si – antecesor del actual automóvil – es desconocido.
Si hace décadas era considerado como privilegio ser propietario de un coche, hoy ya casi no hay nadie sin automóvil propio, hasta hay familias con tres o más coches, es decir cada miembro de la familia cuenta con su vehículo propio. Tal acumulación de coches ha creado un serio problema para el medio ambiente. Sobre todo en ciudades grandes las emisiones masivas de CO2 han llegado a valores críticos para la salud de los ciudadanos, obligando a los ayuntamientos pronunciar restricciones de circulación. El coche casi llega a ser sinónimo para un enemigo de la salud pública y la industria del sector automovilístico a su vez está investigando para lograr fabricar coches más limpios.